Hoy vengo a hablaros del primer ejercicio que hicimos en los pasillos de Ártidi (no, las carreras de cochecitos no cuentan, chicos). Se trataba de una isla, y ¿qué era exactamente una isla? Pues algo así como un bodegón con producto colocado en medio de una tienda y que se puede ver desde cualquier ángulo.
Fue mi primer trabajo con Ana y Teresa y creo que ahí ya vimos claro que no sería el último. Nos dijeron que tenía que ser de menaje y que podíamos usar cualquier cosa de atrezzo que hay en la escuela. ¡Carta blanca, señores! Nos volvimos locas: maletas, maquinas de escribir, fotos... todo lo más vintage (o viejo, directamente) que pudimos encontrar. A mi, sinceramente, me chifla, tiene mucho movimiento y yo soy adicta a ello, eso quien me ha visto cualquier viernes noche, lo sabe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario